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Cova del Volcán del Faro. Cullera. 1976

1976
Entre septiembre y octubre del año 1976 se realizó la octava campaña de excavaciones en la Cova del Volcán del Faro, se tuvo que interrumpir los trabajos en el sector A, ya que casi la totalidad de la superficie estaba cubierta por bloques enormes de piedra, cuya extracción es imposible por ahora, tanto por su considerable tamaño y peso como por la gran profundidad en que se hallan, que sobrepasa los nueve metros. Por tanto hubo que realizar una reestructuración total de la superficie del abrigo, sustituyendo la anterior numeración de las cuadriculas por el sistema de las ordenadas cartesianas (Aparicio, 1977, p. 6).
Para comenzar el trabajo se eligieron dos cuadrículas inmediatas a las del sector A, que, según la nueva estructuración, llevan los números 123 y 125, de un metro cuadrado cada una de ellas. Se eligieron éstas por el interés que ofrecen los niveles superiores del yacimiento, en especial los que reposan sobre el Magdaleniense IV. Tras dedicar unos días a la limpieza de todo el recinto y a la reparación del vallado y montaje de una techumbre protectora de la zona ahora en excavación, se iniciaron los trabajos en la cuadrícula 123, de la que se levantaron cuatro capas de tierra arcillosa, granulada y de coloración negruzca a consecuencia de la abundante materia orgánica de origen vegetal que ha contaminado la parte superficial del yacimiento. También, e igualmente como producto de contaminación, aparecen algunos escasos fragmentos de cerámica hecha a torno unos y a mano otros; estos últimos, junto con los restos de conchas marinas, en especial pectúnculos, procedentes de la ocupación del sector N durante la Edad del Bronce. Todos los materiales visibles fueron dejados "in situ" durante el proceso de excavación de cada capa, para ser posteriormente situados en planos tanto horizontal como verticalmente, numerados e inventariados
(La Labor del SIP y su Museo en el pasado año 1978, p. 73).

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